domingo, 8 de abril de 2018

Evolución






Si entendemos que generar una especie nueva es parte de la evolución, entonces vamos a describir los pasos para generar evolución.

En el proceso de generación de una nueva especie, en el proceso de especiación, se producen fundamentalmente los siguientes pasos:

1) Primer paso: CAMBIOS EN EL ENTORNO, cambio del entorno sobre un grupo poblacional, ya sea de manera artificial, accidental o natural, por diferentes causas como; por aislamiento geográfico, por un cambio climático en una zona determinada o por un cambio de hábitat sobre una población que inició una migración sobre la superficie de la Tierra.

2) Segundo paso: LA ALEATORIEDAD GENÉTICA Y LA DIVERSIDAD GENÉTICA. La aleatoriedad genética y la diversidad genética provoca que unos individuos sean más sensibles que otros a los nuevos cambios introducidos, y los soporten mejor. Aparece en escena la SELECCIÓN. La selección, ya sea artificial o natural o accidental es un mecanismo fundamental en la generación de nuevas especies pues acelera o sobreexpresa diferencias y cambios leves entre poblaciones originalmente iguales. La selección es un mecanismo esencial y complementario en la creación de nuevas especies y en la evolución. Pero es un aditivo, un mejorante en algunas ocasiones, que acelera la sobreexpresión de cambios leves y diferencias  leves en individuos originalmente iguales. La selección es un mecanismo claramente elástico pues aumenta, esto es flexibiliza, las diferencias entre individuos, y cuanto mayores sean las diferencias mayores serán los cambios inducidos al genoma interno. La SELECCIÓN NATURAL potencia estas leves diferencias. Es el origen del concepto del gradualismo darwiniano, generando individuos gradualmente y levemente más diferentes con respecto a la población de partida. Los cambios externos interactúan levemente con los organismos y se aumenta la diferenciación entre unos individuos y otros. Este proceso de diferenciación de rasgos se acelera con la selección natural o artificial. Son cambios muy leves, el famoso gradualismo darwiniano. Hasta este punto el proceso de especiación sería claramente darwinista. La aleatoriedad genética, el azar genético del que habla Charles Darwin, la mezcla genética que portamos, provoca leves diferencias entre los individuos que desencadenan una respuesta diferente ante cambios en el entorno. La selección natural o artificial sobreexpresa esas diferencias leves generando una población diferenciada con respecto a la original. Por ejemplo, si queremos  perros con el pelaje cada vez más blanco sólo debemos seleccionar perros con un mayor número de manchas blancas en el pelaje, y cruzarlos para que esta característica se sobreexprese.
El darwinismo clásico se nos presenta como un mecanismo fundamental en el INICIO del proceso de especiación. Pero que sea fundamental para iniciar el proceso de especiación no quiere decir que sea el FUNDAMENTO del proceso de especiación, como veremos a continuación:

3) Tercer paso: Una vez que hemos creado una población diferenciada de la original fruto de la INTERACCIÓN con el entorno cambiante, entonces se produce el importante paso de especiación. 
Esa leve interactuación con el entorno genera una presión interna muy grande  en el organismo vivo como maquinaria funcional viva, expresado de manera prosaica, que le puede inducir cambios internos. Estos cambios internos pueden ser muy leves pero como el genoma está jerarquizado, pueden desembocar en cambios morfológicos considerables. Es el caso de los genes Hox. Como cambios muy leves en los genes Hox desembocan en cambios morfológicos profundos debido a las complejas redes de genes downstream que controlan. Como consecuencia, una leve presión del entorno puede inducir cambios leves que causan cambios morfológicos profundos debido a la jerarquización y a la interrelación de las redes internas del genoma.

4) Cuarto paso: Es el paso fundamental de la especiación. Es el paso esencial de la evolución. En este paso los individuos sufren una reorganización interna de genoma, como defiende Gould, como respuesta a esos cambios leves provocados por el entorno y que presionan al organismo vivo o a la maquinaria funcional viva. Surge, de esta manera, una nueva especie con cambios en el genoma. Para ello es necesario que el organismo vivo, el engranaje vital, INTERACTÚE levemente con el entorno cambiante, y mediante la selección, generar la presión suficiente que obligue a modificar el engranaje interno del genoma. Pueden ser cambios muy leves, pero si esos cambios tienen lugar en genes claves que controlan múltiples  redes subordinadas, entonces los cambios morfológicos externos pueden ser considerables y apreciables.
Si el darwinismo se nos presenta como un mecanismo esencial para INICIAR el proceso de creación de una nueva especie, el lamarckismo explica el paso ESENCIAL de la evolución, en el que los cambios leves que interactúan con el organismo (cambios adquiridos) inducen profundos cambios en la reestructuración interna del genoma. Los cambios se heredan.
Esto no quiere decir literalmente que los cambios adquiridos se hereden de una forma simplista causa-efecto, sino que interacciones leves con el entorno pueden ocasionar reestructuraciones internas del genoma, que no siempre responde a una relación lineal causa-efecto con la interacción leve que las indujo.
El mecanismo esencial de la especiación es claramente lamarckista. El ADN tiene la capacidad de automodificarse frente a cambios en el entorno con los que interactúa el organismo. Cambios que son adquiridos de manera darwinista, el famoso gradualismo darwinista que no deja de ser un mecanismo claramente elástico. Y aunque el darwinismo es esencial para iniciar el proceso de especiación y para la generación de nuevas especies, por sí solo  no puede soportar la totalidad del proceso de generación de nuevas especies, adentrándose en callejones sin salida de difícil argumentación lógica como veremos a continuación.

5) Quinto paso: Generalmente la reorganización interna del genoma, como en cualquier fábrica funcional, mejora la ADAPTABILIDAD de la especie al entorno cambiante. En caso de que la especie nueva tenga que competir con otras, la SELECCIÓN NATURAL que normalmente favorece al más fuerte y al mejor (es un aditivo, a veces un mejorante, que puede existir o no, que se puede expresar o no) va a potenciar y a promocionar a la nueva especie creada por estar mejor ADAPTADA. Este último paso en el proceso de especiación es claramente darwinista . El paso FINAL es claramente darwinista donde la selección natural da el toque final, el pulido final a la nueva especie creada. Tras una reorganización interna del genoma, que Darwin denominó cambios azarosos en el ADN, actúa la selección natural y favorece a las especies mejor adaptadas.
A menudo consideramos la selección natural como una espada de Damocles  que dirige la evolución. Sin embargo la realidad es muy distinta y ésta puede aparecer o no, puede expresarse o no. Generalmente se hace más patente en entornos en los que hay competencia por el alimento, por el territorio o por la existencia de depredadores. Pero en otros muchos casos las especies sufren reorganizaciones internas del genoma y la selección natural no se expresa sobre ellas, por lo que su vida se convierte en un agradable paseo y deriva  por la superficie terrestre. Con esto quiero decir que es la reorganización interna del genoma la que construye la variedad de especies planetarias y no la selección natural. La selección natural es un aditivo, generalmente un mejorante que se expresa en entornos de excesiva competencia. La función de la selección natural es dar un acabado final, un pulido final a la nueva especie y decidir su viabilidad evolutiva. Pero hay infinidad de especies a las que la selección natural no les afecta y navegan y se transforman tranquilamente sobre la faz de la Tierra, convirtiendo la evolución en una deriva errática sin rumbo ni meta conocida.


El darwinismo es un mecanismo evolutivo presente en los pasos iniciales y finales de la especiación y creación de nuevas especies. El darwinismo es fundamental para iniciar el proceso de especiación, y es fundamental para darle el toque final, el pulido final del proceso de especiación o de creación de una nueva especie. Pero el paso central y primordial es claramente lamarckista.
Este es el motivo por el cual el darwinismo es una teoría incapaz de explicar la generación de nuevas especies a través de cambios leves producidos al azar y que sobreexpresa la selección externa o natural. A este respecto, pensemos, por ejemplo, en los mecanismos de defensa de los bóvidos, los cuernos. En cualquier caso los cuernos no son resultado del gradualismo y de la selección natural. Un cuerno no es fruto de la evolución a partir de un microcuerno, unos milímetros mayor, y que suponía una clara ventaja evolutiva y de defensa respecto a sus congéneres. Unos milímetros (el gradualismo darwiniano) no suponen ninguna ventaja evolutiva. Modificaciones azarosas por cambio de una letra en el genoma no suponen ninguna ventaja evolutiva en la mayoría de los casos. Los cuernos de los bóvidos surgieron de forma abrupta y exagerada como consecuencia de un proceso profundo de reorganización interna del genoma que puede estar provocado por cambios muy simples.
Los mecanismos de creación de especies se basan en la elasticidad y en la reversibilidad, en el intercambio y en la reorganización interna del genoma de forma abrupta, y, por tanto, también en la simbiosis y en la relación. Según Lynn Margulis, la célula eucariota es resultado de la simbiosis y de la reorganización interna, de forma brusca, del ADN de tres bacterias diferentes que en un momento determinado decidieron unirse para funcionar mejor e intercambiar o unir sus genomas. Esto mismo ya sucedió en el origen de la vida, donde esta surgió del intercambio de tres tipos de reacciones REVERSIBLES básicas del grupo CHON.

Según Charles Darwin, todas las especies procedemos de una evolución gradual a partir de un antepasado común, lo cual es un argumento parcialmente cierto. Todos procedemos de un ser unicelular. Todos procedemos de un antepasado común pero esto no quiere decir que un ciempiés proceda de una araña, o viceversa. O que nosotros procedamos de una araña o de un ciempiés. Según el pensamiento de Gould, los grillos no descienden de los ciempiés, sino que son resultado de una gestión interna diferente de los genes Hox.
Durante la explosión cámbrica se produjo una explosión de creatividad de nuevas especies. Mediante la reorganización interna del genoma se crearon de forma abrupta múltiples especies animales a través de leves variaciones de la organización espacial y funcional que expresan los genes Hox. Un diseño genómico ideado o que ya estaba presente  en un antepasado común de todos nosotros del que no existen restos fósiles y que se denominó de forma virtual Urbilateria.
Los cambios leves en los genes Hox se traducían en cambios morfológicos importantes y abruptos. Esto se debe a la estructura de los genes Hox que controlan y jerarquizan grandes redes de genes auxiliares, por lo que variaciones leves en los genes Hox provocan cambios morfológicos destacables.Este diseño genómico ya estaba presente en ese antepasado común virtual llamado Urbilateria y que es responsable de la creación abrupta y no lineal de las principales familias de seres vivos como pueden ser los artrópodos, los peces o los vertebrados...

Veamos algunos ejemplos prácticos idealizados de creación de nuevas especies:

Caso 1) Supongamos que un grupo humano emigra a una zona geográfica diferente y tremendamente escarpada. Sobre ese grupo humano se produce un cambio en el entorno. La aleatoriedad genética, la diversidad genética o el azar darwiniano de cada individuo provocará que existan individuos más musculados que otros y, por tanto, más sensibles o más adaptados al medio escarpado. La selección natural actúa y sobreexpresa o acentúa esos rasgos y, como consecuencia, genera una población de individuos más propensa a la musculatura y que soportan mejor el medio escarpado. Son modificaciones muy leves pero suficientes para generar una población seleccionada y diferenciada de la original de manera leve. Esos cambios leves son suficientes para presionar internamente a la maquinaria vital. Una vez que esta población seleccionada ha interactuado con el medio, sus organismos buscarán dar una respuesta a estos cambios leves que, aunque no lo parezca, provocan una gran presión interna en el organismo vital. Como consecuencia, se producirá una reorganización interna del genoma, con la que algunos individuos nacerán de forma congénita con una mayor propensión a la musculatura, sobre todo, de las piernas. La reorganización interna del genoma no tiene por qué responder de forma lineal a una razón de causa-efecto, las redes del genoma son muy complejas y tienen efectos colaterales por lo que puede modificar la composición interna de la sangre, la producción de calcio (esqueletos más robustos) o la cantidad y la fortaleza del vello de la piel y de la cabeza. De todas maneras ha nacido una nueva "especie".  En el caso de que esta especie emigre y se traslade a otro entorno donde entre en competición con otro grupo de población y donde correr o la fortaleza muscular sea una característica a favor o necesaria, entonces la selección natural actuará y sobreexpresará  de una manera elástica y favorecerá a la nueva especie humana de las montañas. También se puede dar el caso de que un exceso de musculatura y robustez esquelética sea un inconveniente evolutivo en ese nuevo entorno, por lo que la selección natural actuará en sentido contrario. La selección natural puede actuar o no, se puede expresar o no, y juega un papel de pulido final. Generalmente se comporta como un aditivo, un mejorante aunque no siempre es así.
Esto simplemente es un ejemplo virtual o teórico de aplicación del proceso de especiación . Todos los antropólogos coinciden en que la evolución de los homínidos no se puede justificar desde el darwinismo. Los cambios evolutivos como esqueletos más gráciles y menos pesados o robustos, cráneos más redondeados y de mayor volumen, extremidades más cortas o base del cráneo adaptado al bipedismo no se pueden explicar desde el gradualismo darwinista ortodoxo, pues muchas de estas características no suponen ninguna ventaja evolutiva a efectos prácticos. Por ejemplo, la supresión del tercer molar en los humanos actuales no supone ninguna ventaja evolutiva a efectos prácticos, pero si tiene que ver con la gestión interna del genoma que provoca la especiación. La mayoría son cambios colaterales de tipo anatómico que por sí solos no suponen ventaja evolutiva alguna y son consecuencia de la regulación interna del genoma ante la presión del entorno cambiante.

La domesticación de los animales es otro caso paradigmático. Con la domesticación de los animales cambiamos el entorno de los mismos y, como consecuencia, éstos responden  con la reorganización interna del genoma. Es el caso del perro respecto del lobo o de la gallina respecto del gallo Bankiva. El resultado son individuos de mayor tamaño o de menor tamaño, pelajes más vistosos y frondosos, aumento de las crestas en el caso de las gallinas etc. Toda una ristra de cambios morfológicos notables que se desencadenan como consecuencia de la mansedumbre y de la reducción de los niveles de agresividad y de estrés. En este sentido es muy interesante el experimento llevado a cabo por Dimitri Belyaev: mediante la selección Dimitri Belyaev consiguió una población de zorro gris con un nivel muy bajo de agresividad y tolerante a la presencia humana. Como consecuencia, se redujeron los niveles de la hormona del estrés y, ante estos leves cambios de interacción con el entorno, el zorro gris siberiano respondió con la autogestión interna del genoma que provoca y se traduce en un proceso de especiación. Se produce una distensión de los rasgos físicos en general y aparecen esqueletos más gráciles, colas más frondosas, pelajes más llamativos con manchas blancas y orejas caídas. Unos cambios, una deriva que no tiene una relación aparentemente directa con los niveles bajos de hormona del estrés, sino que son cambios colaterales fruto de la interrelación interna de las redes del genoma. La mayoría de estos zorros se vendieron como mascotas por lo que no actuó sobre ellos la implacable y cruel selección de la naturaleza de tipo darwinista, en todo caso actuó la selección de los nuevos dueños y su querencia por lo ejemplares más vistosos y su existencia se tradujo en una agradable deriva por el océano de la evolución, sin rumbo conocido y disfrutando del amor y del cariño que le proporcionaban sus nuevos dueños.

Caso 2) Otro ejemplo simple y real de un proceso de especiación es el de la tolerancia a la lactosa:

La domesticación de la vaca durante el Neolítico hace aparecer en escena la leche para el consumo humano. Anteriormente el hombre del Paleolítico no toleraba la leche por no poseer la proteína que digiere la lactosa presente en la leche. Se produce un cambio en el entorno y aparece la leche.
La aleatoriedad genética o la diversidad genética provocará, a pesar de esto, que existan individuos más tolerantes, más sensibles que otros al consumo de la leche. Gradualmente y de forma darwiniana los individuos se familiarizan con el consumo de la leche y la toleran cada vez mejor un mayor número de individuos. En este caso la selección natural consecuente no es tan determinante porque el que no puede ingerir leche se puede apañar con otros alimentos, por lo que no está condenado a desaparecer, aunque los que toleran la leche tienen una ligera ventaja evolutiva.
Ante este cambio que hace interactuar al organismo con la leche, el organismo reacciona y, de forma paralela, en la población se produce un reajuste interno del genoma. Surge una nueva especie que será tolerante a la lactosa según su ADN, desde el nacimiento y de manera congénita.
En ningún caso la población europea, mayoritariamente tolerante a la lactosa, desciende de un único individuo que sufrió una mutación al azar que le permitió tolerar la lactosa, una ventaja evolutiva que provocó que se sobreexpresara por selección natural y se impusiera al resto de la población (esto sí ocurrió en el inicio del proceso de especiación).
El gen de la lactosa es fruto de la adaptación del conjunto de la población al consumo de la leche, de forma paralela y no impositiva, y por el reajuste interno del genoma.

Caso 3) Supongamos otro ejemplo virtual o teórico de especiación o de creación de una variedad, en este caso vegetal:

Se traen 10.000 olivos para plantar en Galicia durante época romana. La aleatoriedad darwiniana y la diversidad genética son fundamentales para iniciar el proceso de especiación. Entre esos olivos existirán unos levemente más resistentes que otros al frío, fruto del azar y la mezcla genética. Incluso la selección natural puede actuar y acelerar el proceso de sensibilización frente al frío, generando una población diferenciada de la original que interactúa con el frío.
Ante este hecho de presión se desencadena el proceso de especiación. El genoma busca dar una respuesta y se produce la reforma interna del genoma, creando olivos que nacerán genéticamente modificados para resistir el frío gallego. Uno de los cambios se producce en la corteza de los olivos, con cortezas más gruesas. Esta característica, grosor de la corteza, afecta colateralmente a los aceites que contiene la aceituna de los olivos gallegos y produce aceites muy aromáticos. En caso de competencia, en este caso competencia comercial, se elegirán a los olivos gallegos por sus propiedades aromáticas y se sobreexpresarán de manera elástica las variedades gallegas frente a otras variedades.

Caso 4) Otro caso es el de las bacterias resistentes a los antibióticos. Por el azar genético y la mezcolanza genética hay algunas bacterias levemente más resistentes que otras a un agente externo, en este caso un antibiótico, y sobreviven más tiempo. La selección natural hace que las diferencias se sobreexpresen de manera elástica. Y esas diferencias sobreexpresadas por selección natural provocan cambios internos en la gestión del genoma. Es la variabilidad genética la que genera leves diferencias, la selección las sobreexpresa y esa sobreexpresión genera cambios de reestructuración del ADN en el interior del genoma, generando una nueva especie o una nueva variedad de bacteria.

Es la variabilidad de unos individuos a otros, fruto de la mezcla, lo que genera leves diferencias. Esas leves diferencias se sobreexpresan mediante selección. Esas diferencias sobreexpresadas provocan cambios internos en el individuo, provocan cambios en la expresión del genoma que se traducen en cambios externos y en la aparición de una nueva especie. Con la selección los cambios externos se traducen en diferencias internas, que acaban provocando cambios de gestión de la maquinaria viva, pero para ello el organismo tiene que interactuar de forma leve con el entorno cambiante. Ante la diferencia excesiva se inicia el proceso de especiación  que implica la reestructuración interna del genoma para integrar esas diferencias o desequilibrios y al mismo tiempo generar otras diferencias y desequilibrios mayores. Lo adquirido, elasticidad por selección, se convierte en innato y pasa al genoma.


Como podemos observar el proceso de especiación es un proceso complejo con varios pasos donde se alternan mecanismos de índole darwinista  con mecanismos claramente lamarckistas, estos últimos son los esenciales o fundamentales que permanecen ocultos a la observación externa. El darwinismo es fundamental para el inicio del proceso de especiación y para su pulido final, pero esto no quiere decir que sea el mecanismo total o global del proceso de especiación. Sin darwinismo no se inicia el proceso de creación de nuevas especies, pero ello no quiere decir que abarque como teoría la totalidad del proceso de especiación, aunque sea lo único que observemos mediante los sentidos.
El darwinismo es una parcialidad que cometió el error de considerar la parte por el todo. El darwinismo es una aproximación desafinada y parcial. El lamarckismo, a pesar de ser una excesiva simplificación, también es una aproximación parcial pero que recoge la parte esencial del proceso de especiación, y por este motivo es más próximo a la verdad y explica mejor la generación de nuevas especies.
Los rasgos adquiridos de forma darwinista mediante el gradualismo y la selección natural se heredan, aunque no todo es tan inmediato y tan lineal (causa-efecto). Antes hay que sumergirse en las complicadas redes de relaciones que genera el genoma y dar con las llaves precisas que lo hagan interactuar. Como dice el sabio refrán castellano: "No ofende quien quiere sino quien puede".
El darwinismo constituye una aproximación visual al proceso de especiación. Mediante la experiencia visual elaboramos una teoría evolutiva y sólo somos capaces de observar los pasos iniciales y finales para la creación de especies, lo que nos lleva a considerar el darwinismo de forma errónea  como la teoría total  y necesaria que explica la creación de nuevas especies.
El darwinismo como teoría surgida de la observación es una ideología muy animal. Percibimos pero desconocemos. Sólo gracias al conocimiento de lo OCULTO y de lo HERMÉTICO podemos llegar a comprender los secretos de la especiación, y ese secreto es la ELASTICIDAD, la REVERSIBILIDAD , el INTERCAMBIO y la REORGANIZACIÓN  interna del genoma para la creación de nuevas especies. El tan denostado lamarckismo.
El darwinismo es una aproximación parcial, y paradójicamente  la misma imprecisión argumental sirvió para denostar al lamarckismo. La refutación del lamarckismo partió de una imprecisión interpretativa propia del lenguaje. Los cambios adquiridos no se heredan. Sin embargo, el error estriba en una total falta de sensibilidad argumental, la misma que tiene un martillo pilón. El cambio tiene que interactuar sutilmente y de forma darwiniana con el individuo, algo que no ocurre si le cortamos de forma traumática la cola a un ratón. A veces incluso el uso continuado no provoca interacción con el organismo.
En la última parte del proceso de especiación también existe selección natural sobre cambios internos del ADN. Esta parcialidad inicial y final es la que Darwin asumió como un todo, suprimiendo los pasos intermedios no observables.
El gradualismo darwiniano no deja de ser una concesión a la elasticidad lamarckista y a la lentitud. Según el efecto Balwin, lo aprendido (elasticidad) se convierte en innato (elasticidad también). La selección natural es un acelerante  que exagera, por lo que también es elasticidad pues aumenta la flexibilidad de un rasgo. No hay proceso más elástico que el gradualismo y la selección natural. Cuando queremos estirar un rasgo y potenciarlo entonces recurrimos a la selección, por lo que es un proceso claramente elástico.
El invento darwiniano de las mutaciones azarosas es fruto del desconocimiento, y la tesis de la selección natural es fruto de la observación o de la percepción. El darwinismo es fruto de la percepción, de un viaje por el mundo en el Beagle. Es una ideología propia de animales. La ley del más fuerte.
La verdadera ideología surge del conocimiento especulativo y no tanto de la experiencia visual. A través del conocimiento especulativo nos daríamos cuenta de que la elasticidad es la base de la creación.
El lamarckismo y el darwinismo fueron víctimas de los errores y de las imprecisiones semánticas y sintácticas del lenguaje como consecuencia de la inexactitud del lenguaje para manipular y elaborar argumentos. Acaso el gradualismo de la selección natural no implica cierta elasticidad evolutiva.
La misma imprecisión semántica e interpretativa del darwinismo que disfraza la elasticidad fue utilizada para denostar el lamarckismo. Se refutó el lamarckismo con una sensibilidad de martillo pilón (sic Javier Sampedro), una burda aproximación para rechazar que los cambios adquiridos no son heredables.
Tanto en el lamarckismo como en el darwinismo subyace la elasticidad, y tanto en el lamarckismo como en el darwinismo subyacen los cambios en el adn, en un caso mutaciones al azar de letras del adn y en otro caso la reorganización intencionada del genoma. Simplemente es un error de aproximación mediante el lenguaje. Lamarckismo y darwinismo intentarían expresar lo mismo pero es un cuestión de matices de orden dialéctico.
Tanto el lamarckismo como el darwinismo se basan en cambios en el ADN, en un caso mutaciones al azar y en otro caso reorganización interna del genoma, y en elasticidad, en un caso en forma de selección natural que es una manera de sobreexpresar y aumentar o disminuir un rasgo, en el otro caso en forma de rasgos adquiridos mediante el uso o la práctica, que también es una forma de elasticidad. La diferencia estriba a la hora de ordenar y abstraer los conceptos.
Charles Darwin basó su teoría en el paso inicial y en el final de la evolución pero suprimió por desconocimiento el paso intermedio. Si conozco el paso inicial y el final completo todo el proceso, pero paradójicamente existía un paso intermedio. Es por este motivo que el darwinismo es una teoría que falla a la hora de aplicarlo a la realidad.
Los cambios que interactúan con el organismo y crean diferencias inducen respuestas internas del genoma. Cortarle la cola a una jirafa  o ponerle un collar a un zorro gris no supone ningún tipo de interacción con el sistema y no induce cambios internos. Ergo los cambios no se heredan y Lamarck no tenía razón.
Selección y lamarckismo son fenómenos que se complementan en la generación de nuevas especies y esto explica por qué a menudo los argumentos lamarckistas y los argumentos darwinistas se confunden y se mezclan en la dialéctica del debate evolucionista.


No hay comentarios:

Publicar un comentario