sábado, 21 de marzo de 2026

Evolución



La evolución bascula entre dos principios, uno fundamental y transversal, de la elasticidad que siempre construye o "voluntad divina", mermando y exacerbando fractalidades y en donde las emociones se convierten en importantes catalizadores para mermar o exacerbar fractalidades, y otro secundario y vertical, un aditivo, que se sustenta en el principio de que en los sistemas elásticos siempre se favorece a las partes más resistentes de la estructura y que busca la optimización del sistema y que se basa en la selección de los ejemplares más fuertes-aptos para evitar enfermedades o deterioros, en este sentido la evolución juega a nuestro favor. El proceso evolutivo es muy semejante al algoritmo informático llamado de "ramificación y poda" que alterna la transversalidad de la ramificación y la optimización de la poda. 
Ni la selección natural ni la lucha por la supervivencia son el motor de la evolución, y ni hablar de las supuestas mutaciones azarosas constantemente seleccionadas por una también constante e inclemente selección natural. La sucesión de los hechos es o puede parecer la misma para un observador externo pero el contenido del relato es muy diferente para un conocedor interno. Darwin cometió el error de extrapolar la impredecible apariencia plástica derivada del proceso de domesticación con supuestas mutaciones azarosas que serían seleccionadas con posterioridad por el granjero de turno ocupando el lugar de una inclemente y constante selección natural, cuando el gran Dmitry Belyaev  demostró que es una cuestión ontológica relacionada con el reajuste bioquímico del circuito que regula la hormona del estrés.
Las emociones, que manan de la ciencia del volumen (cohibición-exacerbación), son potentes catalizadores para mermar o exacerbar fractalidades y son, por tanto, importantes agentes evolutivos y ontológicos. Tal y como demostró Dimitri Belyaev, durante el proceso de domesticación se reducen significativamente los niveles de estrés en las especies (emociones referentes a la ira, el miedo o la alegría) induciendo importantes cambios fenotípicos aparentemente caprichosos o azarosos, a partir de los cuales Charles Darwin construyó erróneamente su teoría evolutiva basada en las supuestas mutaciones azarosas seleccionadas por el granjero a modo y en sustitución de la incesante selección natural.
Un pelo puede ser un futuro de un diente, de hecho muchas personas que tienen problemas de queratina en el pelo suelen tener también problemas de caries en los dientes. Y un pelo puede ser como una hoja de un árbol, una nueva fractalidad generada por metástasis (ciencia del volumen).
Muchas veces en nuestra historia vital pasamos por situaciones traumáticas, estresantes o extremas que nos dejan secuelas fenotípicas o mayores habilidades de supervivencia que a la larga se convierten en una ventaja evolutiva en caso de competencia. Lo mismo acontece en la historia de los seres vivos, de las plantas y de los animales, como por ejemplo los pinchos desarrollados por algunas plantas y que a la larga se convirtieron en una ventaja evolutiva, como las espinas de las zarzas.
Los cultivadores de pimientos de Herbón conocen y saben que los cambios bruscos de clima y de temperatura son los causantes del estrés en las plantas con la consecuente segregación de la capsaicina responsable de que piquen los pimientos. Los pimientos de Herbón se enfadan y en este sentido no hay mucha diferencia entre las relaciones bioquímicas que dieron lugar a los pelos urticantes de las ortigas, al aguijón de las abejas o a los cuernos de las vacas, todos ellos mecanismos de defensa provocados por el estrés de los que están en el lado de los que se tienen que defender de los depredadores.
En el caso de los virus, por su tamaño microscópico, los procesos de transversalidad y de optimización casi se confunden el uno con el otro llevándonos a la conclusión errónea de que su evolución se sustenta en mutaciones azarosas por selección natural, sin embargo en los virus las aparentes mutaciones azarosas responden o surgen de un proceso constante de optimización del ensamblaje tipo "llave-cerradura" que se traduce en elasticidad-adaptabilidad-transversalidad, es decir que un virus tenga la capacidad de deshacerse y de rehacerse constantemente (adaptabilidad-elasticidad-transversalidad) implica al mismo tiempo un proceso de optimización increscendo
En los virus, por tanto, no son las mutaciones azarosas la clave de su éxito evolutivo sino su capacidad constante de mejora y optimización de los mecanismos de ensamblaje, lo que se traduce a todas luces en elasticidad que luego es favorecida de manera clásica darwinista. Son procesos tan próximos debido al tamaño nanoscópico de los virus que nos lleva a pensar que el proceso de ensamblaje-optimización-elasticidad y el proceso de promoción-selección darwinista se confunden y se unifican y se simplifican en un mismo fenómeno biológico, esto es, supuestas mutaciones azarosas que favorece la selección natural.
En los seres vivos existen multitud o múltiples relaciones bioquímicas o genéticas que constituyen auténticos futuros esperando a ser exacerbados y que no tienen ninguna expresión externa o fenotípica. Pasamos de las mutaciones azarosas elegidas por la jodida y darwiniana selección natural como único y genuino motor evolutivo, según Charles Darwin, a una variabilidad azarosa, para rematar finalmente en la presencia de relaciones bioquímicas afuncionales que constituyen auténticos futuros o historias funcionales exacerbadas por la "voluntad del ser" o "lo que se come se cría", como verdadero motor evolutivo. En este sentido, del mismo modo que cambios en el ambiente pueden activar futuros o relaciones bioquímicas afuncionales y convertir relaciones bioquímicas afuncionales en funcionales, cambios en el comportamiento pueden también activar relaciones bioquímicas o futuros, y de este modo la "voluntad del ser" encuentra el camino para desplegarse o desenvolverse con total naturalidad entre un abanico de posibilidades, lamarckismo en estado puro o "lo que se come se cría".
El "Darwin day" debería ser un funeral, qué concepción más desastrosa y nazi de la vida puede surgir de la selección natural. Lo edulcores como lo edulcores siempre será el autor del libro "Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida" y eso no tiene perdón de Dios, y pudiéndolo titular On the Origin of the Species by Means "lo que se come se cría, Lamarck dixit". ¿Y ahora qué hacemos para remendar el error? ¿Ha vuelto Dios? ¿Le ponemos a los alumnos el disco de Rosalía? ¿Quemamos los libros de Charles Darwin?
Los matices son importantes, azar versus transversalidad. Azar frente a la "voluntad divina" de la elasticidad que siempre construye, generando una topografía de futuros o futuribles. Arrancamos historias a nubes de elasticidad porque la elasticidad siempre construye, pasados que construyen futuros y futuros que construyen pasados, tal que el dios Jano de la masonería.
Si hay una "voluntad divina" o elasticidad que siempre construye y que busca la mayor adaptabilidad en el pezuño de un gamo para acomodarse a su tipo de pisada, es también esperable esa misma adaptabilidad con el entorno en el caso de los insectos palo o insectos hoja. Exacerbar o mermar fractalidades como un cerebro. El pasado construye futuros y el futuros construye pasados como el dios Jano.
¿La vida es azar? ¿la vida tiene un plan? La respuesta es sí y no. Se puede decir que existe cierto margen evolutivo o inteligencia evolutiva y cierta voluntad evolutiva. Frente a la teoría de las mutaciones azarosas seleccionadas por una inclemente, constante y puñetera selección natural, existe una cierta "voluntad de ser" o "hedonismo evolutivo", dentro de las posibilidades de los pasados acumulados y los futuros que dichos pasados puedan llegar a construir. Realmente no existe un plan diseñado pero sí unas historias que se construyen en base a unos pasados y sus posibilidades de desarrollo en posibles futuros en función de las circunstancias del medio o del entorno. La vida es una historia que, como un río, consiste en exacerbar y mermar fractalidades o jerarquías frente a las mutaciones azarosas del darwinismo y su puñetera selección natural.

 




 © Marcos Castro Vilas, arquitecto

 

 

 

sábado, 14 de febrero de 2026

Alé Alé




 

O verbo francés "aller", de etimoloxía supostamente incerta, significa "botar a rolar", "iniciar un camiño". Atesoura no seu significado a idea de "rolar" e a idea de "inicio" ou "comezo". Neste sentido está relacionado co termo gaélico "ál", co significado de "rolada", "cría" ou "niñada". 
O verbo "aller" deriva dunha antiquísima raíz céltica "ál", co significado de "botar a andar", "vontade" ou "iniciativa", tamén "agromar", "gromo" ou "ramificación". Como dixemos anteriormente "ál" é "cría" ou "niñada" ou "rolada" en irlandés, "áil" é "desexo" en irlandés, "al" é "parido" ou "parto" en bretón, "âl" é "parturition" en galés, "ala" é "ramificación" ou "fillo" en latín, e "allow" é "permitir" en inglés. Todos estes termos derivan a súa vez dunha palabra aínda máis antiga "alu", que é "vulva" ou "vaxina" en éuscaro.
Mesmo semella que a idea de "inicio" ou "rolar", sobre todo "rolar", implícita na raíz céltica "ál", está tamén presente ou vén recollida na importante semántica da palabra para designar ó deus musulmán Alá e o deus hebreo El, co significado de "vontade inicial" ou "rolar". Tamén, con este sentido, o fulión do entroido de Manzaneda festexa ou expresa o inicio da vida e o nacemento da vida coa idea iniciática de "botar a rolar".


© Marcos Castro Vilas, arquitecto



miércoles, 4 de febrero de 2026

Cancro IV



En un principio y como proyecto de vida participamos de la infinitud convergente sideral, pero entre la infinitud convergente, que construye y repara, y la divergencia, que destruye, hay un umbral a partir del cual la infinitud convergente, que es recesiva y primera, es devorada por la divergencia, que es dominante y final. ¿Dónde está el límite entre mantener la iniciativa por arreglar las cosas o tirar la toalla y decir "yo en estas condiciones no trabajo más"? Es el mismo límite que hay entre la infinitud convergente y la divergencia. Por este motivo una terapia anticancerígena con una única diana terapéutica puede  reforzar la iniciativa por mantener la infinitud convergente y por solucionar las cosas induciendo resistencias, mientras que si apuntamos a múltiples dianas terapéuticas podemos minar la moral del tumor y activar la divergencia o el famoso "yo en estas condiciones no trabajo más", que es dominante en el universo, donde impera la ley del mínimo esfuerzo o la entropía por encima de la convergencia.



© Marcos Castro Vilas, arquitecto



lunes, 15 de diciembre de 2025

Por qué lo llamamos capitalismo cuando queremos decir ventajismo





La sostenibilidad de las sociedades tradicionales es horizontalidad y transversalidad, es cultura, y la verticalidad y la incultura del ventajismo y del capitalismo salvaje la están destruyendo. El capitalismo es simplemente ventajismo, del mismo modo que la selección natural no es el motor de la evolución, sino un actor evolutivo. Es una obviedad financiera que el que parte con ventaja tiene más ventaja pues es secreto de masón que cuando una estructura está en riesgo de colapso ésta favorece las partes más resistentes de la estructura. No se puede soportar un sistema que plantea la vida como si en cada instante y en cada segundo se encontrase el final, pues por el camino hasta llegar a un final hay mucha vida, mucha transversalidad como las ramas del carballo.
La verticalidad es optimización, favorece a los individuos más fuertes en detrimento de individuos con enfermedades o patologías. En este sentido la infinitud convergente nos favorece evolutivamente, pero lo que se gana en verticalidad se pierde en horizontalidad, transversalidad y diversidad, que es el verdadero y auténtico motor evolutivo. De todos es conocido el poder proliferativo de la cizaña para invadirlo todo bajo la máxima de "el planeta es nuestro". Por este motivo en la ciencia económica, partiendo de escenarios altamente convergentes, debemos saber crear espacios, entornos o ecosistemas de horizontalidad y transversalidad porque ese es el auténtico motor evolutivo que permite y da sentido a la vida. La ley de la oferta y la demanda sólo funciona con las chuches.


© Marcos Castro Vilas, arquitecto








martes, 21 de octubre de 2025

Os virus evolucionaron a partir das enzimas





As enzimas son estruturas proteicas que mediante os seus enlaces xeométricos e específicos modifican o fluxo electromagnético que une ás biomoléculas e separa ás mesmas biomoléculas en dous produtos diferentes.
Partindo da premisa de que os virus xurdiron ou evolucionaron a partir do mecanismo de deseño das enzimas a través da ruta inversa Proteína>ARN>ADN, no proceso xeométrico de fabricación dunha enzima existen alomenos dúas fases de aproximación xeométrica ou formal que acaban acumulando pequenas porcións de ARN. Nunha primeira fase ou aproximación temos unha molécula de ARN asociada a unha proteína que nos dará unha primeira xeometría ou unha solución formal máis lixeira ou simple e co tempo acabará evolucionando na envolvente vírica. Nunha segunda aproximación ou refinamento esa proteína inicial esmigállase ou divídese en partes moito máis miúdas, que interaccionan co ARN (a súa diverxencia), para buscar unha maior adaptabilidade xeométrica e xerar novo ARN que se engade ou se une ao ARN da proteína inicial. Co tempo esta segunda fase, que nas enzimas simplemente busca un mellor acople ou axuste cos sustratos, acabará evolucionando cara as espículas dos virus. E así sucesivamente e de xeito converxente vaise construíndo un bordo xeométricamente perfecto coma nunha pirámide.
Deste xeito, os virus xurdiron a partir do mecanismo de fabricación das enzimas nun proceso que se nos antolla aproximativo, acumulativo e reiterativo mediante a rotura de proteínas e a xeración de ARN. A vida dos virus consiste, xa que logo, nun continuo desfacerse e refacerse, un proceso persé de natureza acumulativa e de perfeccionamento xeométrico e funcional, que se incrementa canto maior sexa o número de ensamblaxes e desensamblaxes. A vida dun virus é a vida dunha enzima. De feito a técnica CRISPR baséase nos anteriores conceptos. As bacterias consideran aos virus invasores como se fosen enzimas e converten o seu propio mecanismo de xénese e perfeccionamento das enzimas, mediante a rotura e incorporación de pequenos fragmentos de ARN, nunha poderosa arma inmunitaria. CRISPR non é un mecanismo de defensa das bacterias, é un mecanismo de edición de enzimas reciclado nun mecanismo de defensa vírico. Curiosamente o mecanismo CRISPR fundaméntase ou baséase na reversibilidade bioquímica. Tamén a fabricación de anticorpos polas células inmunitarias fundaméntase na máxica reversibilidade bioquímica e no mecanismo de deseño das enzimas. As enzimas, os anticorpos e os virus son todos a mesma cousa e manan da reversibilidade bioquímica que tamén afecta ao ADN e ao ARN.
Tamén cómpre sinalar a estreita relación entre o ARN con función catalítica e os pequenos péptidos que se lle unen e que lle outorgan a armazón a unha molécula, o ARN, moi inestábel. Desta sinxela relación estrutural xurdiría co paso do tempo a famosa e complexa maquinaria de transcrición ribosómica. A xénese dos ribosomas parte dunha evolución endóxena ou deconstrutiva, onde a relación entre aminoácido e ARN xa estaba establecida de antemán. Moitas veces intentamos buscarlle unha explicación ás cousas dende un punto de vista esóxeno o que nos obriga de forma frustrante a buscar metas ou porques alleos, lonxanos e distantes, mais a verdade é que non se pode entender o ARN sen a súa coevolución parella no tempo coas proteínas, polo que hai que falar do mundo ARN-proteínas.
 
 
 
O proceso de xénese dunha enzima é reiterativo, aproximativo e acumulativo


 

© Marcos Castro Vilas, arquitecto

jueves, 4 de septiembre de 2025

Cancro III



É unha falsidade dicir ou crer que as células nai tumorais non se dividen ou que o fan máis lentamente e que é precisamente por este motivo polo que non lles afecta a quimioterapia. Ao contrario, a quimioterapia non lles fai efecto porque estánse a dividir de xeito constante e continuado o que provoca que o seu mecanismo innato e converxente de reparación sexa case perfecto entre mitose e mitose. O que pasa é que son moi poucas e ocupan pouco espazo. Pola contra, as "células obreiras", aquelas cuxa función é aportar espazo e volume ou o que é o mesmo cinética e incitar deste xeito á división celular continuada e constante das "células nais tumorais" (infinitude converxente), son moito máis apoptóticas ou máis sensibles á apoptose, o cal quere dicir que pasan moito máis tempo á intemperie entre mitose e mitose, e o seu mecanismo de reparación é moito máis imperfecto e co paso do tempo acumulan moitos máis erros. Pódese dicir neste senso que a sensibilidade á apoptose ou o tempo de exposición á intemperie entre mitose e mitose vai "decrecendo" dende o bordo do tumor cara ó núcleo do tumor. O que pasa é que as células obreiras de bordo están en continuo movemento para aportar volume e cinética ás células nais tumorais, desgástanse moito máis, e semella que se están a dividir de forma continuada.
Deste xeito, ao engadirlle quimioterapia aumentamos ou empeoramos o proceso de degradación apoptótica, sobre todo nas células do bordo e dicimos de forma exitosa que o tumor diminuíu considerablemente de tamaño, mais o que realmente fixemos foi matar unhas células e acelerar todavía máis a cinética ou a excitación das poucas "células nai" que quedan, coma se fosen unha colmea de abellas, favorecendo metástases posteriores moito máis agresivas, cando ao que hai que aspirar é á latencia cinética ou á cohibición cinética destas "células nais" do tumor, porque o cancro é en última instancia unha cuestión cinética. A diana da terapia non debe ir dirixida ás "células obreiras", a diana da terapia ten que ir dirixida á cinética das poucas e escasas "células nais" tumorais, e tendo en conta o arsenal de futuros bioquímicos que atesouran estas células, non ten que ser unha terapia bioquímica ou xenética senón unha terapia cinética máis que bioquímica ou xenética. As células cancerosas vólvense malignas por cambios na cinética celular ou nas propiedades físicas da matriz extracelular. Fronte á idea dominante e prevalente de que a etioloxía do cancro débese á acumulación de mutacións aberrantes froito da división celular, a verdadeira razón de ser do cancro é que partimos dunha infinitude converxente que constrúe e repara. Deste xeito, as supostas mutacións aberrantes ou azarosas acumuladas no tempo como consecuencia da división celular realmente son un acto deliberado e intencionado que xorde da vontade última de facilitar unha nova cinética celular ao servizo da infinitude converxente, primixenia e innata, e co fin de recuperar ou dar continuidade a esta mesma infinitude converxente innata.
A apóptose non é unha morte celular programada pola célula de forma innata ou conxénita, é en última instancia unha oxidación-diverxencia consecuencia dunha cinética determinada e que acaba "activando" unha finitude, polo que no cancro non existe tal evasión intencionada da suposta morte celular programada mediante a desactivación dalgún factor bioquímico, simplemente é unha nova cinética, as células adquiren unha nova cinética cunha nova taxa de oxidación onde non cómpre apoptose ou finitude.
No caso das árbores máis vellas obsérvase moi ben como o avance ou a propagación da oxidación co paso do tempo acada a tódalas partes ou pólas da árbore e rompe o equilibrio cinético inicial ou a transmisión cinética inicial entre o bordo obreiro e o núcleo irradiador de infinitude converxente e como este último finalmente actívase de novo ou máis ben segue a continuar a súa dinámica converxente mediante a proliferación de reiteracións ou de chupóns na mesma base da árbore expirante.
Do que se trata é de que a oxidación mate ás células que participan da infinitude converxente case sen que den de conta e sen ter tempo a reacciónar. Cando a oxidación non é un proceso coordinado, acompasado ou homoxéneo no tempo é moi probable que as células que participan da infinitude converxente tomen medidas ao respecto e reaccionen en consecuencia antes de que a morte as colla por sorpresa porque ás células que participan da infinitude converxente soamente as mata a morte física do ser vivo ao cal pertencen e nutren, cando non é unha morte mecánica por outro procedemento. Partimos dunha infinitude converxente, que constrúe e repara, que é freada pola matriz extracelular que induce oxidación, apoptose, diverxencia nunha palabra. E do choque entre a converxencia e a diverxencia xorde a finitude.





© Marcos Castro Vilas, arquitecto



viernes, 4 de julio de 2025

Metástase III

 
En las plantas no existe desplazamiento celular en la savia como sí ocurre en los animales, pero sí existe en el núcleo piramidal del vértice apical que es muy tierno. Del núcleo migran hacia el borde por aumento de volumen y excitación y entonces surgen las yemas meristémicas de las hojas y cuando la excitación es máxima entonces aparecen las flores como una nueva fractalidad. El cambium surge del aumento de volumen constante y laminar en el tiempo, como un río. Las flores surgen del aumento de volumen pero desde la excitación momentánea, ya sea causado por aumento brusco de la temperatura o de la radiación solar. Las flores surgen de la excitación. 
La fractalidad surge de la ciencia del volumen y de sus relaciones, en la medida que el volumen generado en el borde se transmite al interior y ese mismo volumen interior es capaz de generar desplazamiento en el borde, como el experimento de Faraday.

Las células de borde deben proporcionar el espacio suficiente para que la "célula madre reina" se divida casi de forma infinita, como en las heridas, pero la cinética de las células de borde, si se ralentiza, también puede ahogar y frenar a la "célula madre reina" y dar por finalizado el proceso reparador.
 
 

 





© Marcos Castro Vilas, arquitecto